El profesor entra en escena La audiencia UAP en Washington a fines de junio de 2026 dejó al descubierto una grieta que va mucho más allá de la política o la ciencia ficción. En el centro de la tormenta quedó el astrofísico de Harvard, Avi Loeb, cuyas declaraciones llevaron el debate a un terreno impensado. Hasta aquí Loeb, visto con cierta desconfianza por la academia al sugerir que un asteroide podría ser una nave extraterrestre, había empezado a cosechar adherentes de la comunidad ufológica, pese a su reserva sobre las afirmaciones de denunciantes como David Grusch sobre la posesión, por parte del gobierno estadounidense, de naves exóticas y restos biológicos no humanos. La bomba estalló cuando Loeb sugirió que los supuestos restos biológicos podrían ser, en realidad, pilotos humanos de naciones rivales; los orbes paseándose sobre instalaciones militares podían ser tecnología desconocida de una nación adversaria y los objetos transientes fotografiados en la década de 1950 —estudiado...