En 1954, Harold T. Wilkins publicó Flying Saucers on the Attack . A diferencia de los “hermanos espaciales” benévolos que por entonces advertían sobre la guerra atómica, Wilkins describió a un intruso que ejercía vigilancia hostil, realizaba impunemente maniobras de reconocimiento en áreas estratégicas y exhibía una tecnología fría y calculadora. La idea no era nueva. Flotaba desde H. G. Wells y su The War of the Worlds . Décadas después sería parodiada por Tim Burton en Mars Attacks!. Pero en Wilkins no había sátira sino alarma. La furia podía venir del cielo. Y a veces viene. El patrón del ataque El ataque a fines de febrero de 2026 contra una escuela de niñas en Minab (Irán) dejó más de un centenar de víctimas civiles. La imagen periodística muestra mochilas y cuadernos ensangrentados entre los escombros. A esas niñas no se las llevaron los ovnis; se las llevó la “furia épica” de un pequeño pero poderoso sector de la especie humana. Sin embargo, el patrón —el ataque d...