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El Caso Dionisio Llanca: Archivo. Nota de la revista Gente

 El 28 de octubre de 1973, en las afueras de Bahía Blanca, un joven camionero llamado Dionisio Llanca protagonizó uno de los incidentes de abducción más debatidos de la crónica periodística argentina. Lo que comenzó como un simple cambio de neumático en la Ruta 3 terminó en una experiencia de "tiempo perdido", amnesia y un relato que desafió a los especialistas de la época. A continuación, presentamos la transcripción íntegra de la primera nota publicada sobre el caso, aparecida en la revista Gente N° 444, el 24 de enero de 1974. Esta pieza histórica es de un valor incalculable para investigadores y entusiastas, ya que captura el testimonio directo de Llanca y las primeras impresiones de los doctores Eduardo Matas y Eladio Santos, quienes utilizaron hipnosis y pentothal para intentar desentrañar qué ocurrió realmente en esas dos horas de vacío en la memoria del testigo. ESTAS CINTAS ENCIERRAN LOS TESTIMONIOS DE UNA HISTORIA SENSACIONAL Dionisio Llanca, 25 años, camionero, el ...

Extraterrestres en la oficina

Un venusino buscando publicidad  En marzo de 1953, Jim Phelan, periodista de Los Angeles, recibió la visita de un individuo que afirmaba proceder de Venus . Buscaba publicidad, “para mutuo beneficio nuestro y de la Tierra”.  Antes de despacharlo como habitualmente se hacía en la redacción con otros fabuladores y excéntricos, Phelan notó un extraño tinte azulado en la piel del visitante. De casi dos metros, orejas puntiagudas “como las de algunos perros asiáticos” y manos carentes, al parecer, de articulaciones, el venusino vestía de forma chapucera. Su ropa claramente de segunda mano, posiblemente adquirida en una tienda para marineros. “¿Cómo llegó hasta nuestro planeta?” preguntó Phelan. El sujeto respondió que había aterrizado su platillo volante en el desierto de Mojave , y de allí viajado a San Bernardino haciendo autoestop. Phelan preguntó cuál era el propósito de su visita a la Tierra. “Queremos estudiar sus mentes y costumbres” respondió el recién llegado. Phelan le ex...

Furia épica alienígena

  En 1954, Harold T. Wilkins publicó Flying Saucers on the Attack . A diferencia de los “hermanos espaciales” benévolos que por entonces advertían sobre la guerra atómica, Wilkins describió a un intruso que ejercía vigilancia hostil, realizaba impunemente maniobras de reconocimiento en áreas estratégicas y exhibía una tecnología fría y calculadora. Probablemente el título del libro contribuyó a una inmerecida reputación del autor, que tenía otras cosas para decir. La idea no era nueva. Flotaba desde H. G. Wells y su The War of the Worlds . Décadas después sería parodiada por Tim Burton en Mars Attacks!. Pero en Wilkins no había sátira sino alarma. La furia podía venir del cielo. Y a veces viene. El patrón del ataque  El ataque a fines de febrero de 2026 contra una escuela de niñas en Minab (Irán) dejó más de un centenar de víctimas civiles. La imagen periodística muestra mochilas y cuadernos ensangrentados entre los escombros. A esas niñas no se las llevaron los ovnis; se l...

Jeroglíficos Estrellados

Firmas incandescentes La historia de la ufología no sólo encendió nuestra imaginación con luces extrañas en el cielo. También nos arrojó fragmentos de una aparente escritura desconocida grabada en el metal. Desde incidentes militares en bosques remotos hasta archivos ocultos en el Vaticano, las naves que supuestamente caen a la Tierra no vienen "en blanco". Portan una escritura que desafía nuestra comprensión. Kecksburg y el enigma de la "bellota"  El 9 de diciembre de 1965, un objeto con forma de bellota surcó el cielo de Pensilvania. Los testigos que llegaron al lugar antes que los militares describieron una banda metálica en su base con inscripciones que recordaban a los jeroglíficos egipcios . Los escépticos sugieren que se trataba de un satélite soviético o una sonda GE Mark 2, y que los símbolos eran simples marcas de soldadura o números de serie deformados por el calor de la reentrada. Sin embargo, ¿es posible confundir una serie numérica industrial con una h...

Del hangar al streaming

De como la política convirtió la ufología en espectáculo En febrero de 2026, durante una entrevista con el comentarista digital Brian Tyler Cohen, el expresidente Barack Obama volvió a deslizarse por una de sus madrigueras de conejo predilectas —los extraterrestres— con la misma alegría con la que, quizás, se arrojaba de niño a un tobogán que era, en realidad, una máquina del tiempo. Una máquina que a veces lo teleportaba a Marte . Y lo hizo con la naturalidad de quien ya conoce el camino y sabe dónde están las cámaras. Entre sus compañeros de ese extraño juego había una niña que llegaría, como él, a ocupar una posición descollante en las esferas del poder, y otro niño que, ya convertido en abogado respetado, contaría para nuestro asombro los entretelones de esta increíble historia. “Son reales”, respondió Obama. “Pero no los he visto. Y no están siendo guardados en… ¿cómo se llama? Área 51. No hay ninguna instalación subterránea, a menos que exista una enorme conspiración y se la hay...

Mecánica Popular, febrero de 1967

¿Qué causó el apagón,  Platillos Voladores? Por John G. Fuller Dibujo por Gil Evans Hace poco más de un año la región nororiental de los Estados Unidos se sumió en la oscuridad. Por varias semanas antes se vieron extrañas naves volando sobre New Hampshire. ¿Tuvieron algo que ver con el misterioso apagón? Este apagón causado por una falla de la Estación de Fuerza del Noreste el 9 de noviembre de 1965 dio origen a uno de los misterios más grandes de nuestros tiempos. Treinta y seis millones de personas se vieron sumidas súbitamente en la oscuridad más absoluta. Casi 800.000 personas quedaron atrapadas en ascensores, trenes subterráneos y trenes suburbanos. En vano revoletearon cientos de aviones sobre los aeropuertos, tratando de aterrizar. El 11 de noviembre informaba el periódico New York Times que todo estaba volviendo a la normalidad, pero que aún no se sabía cuál era la causa del corte de luz y fuerza. Las autoridades confesaron que no estaban seguras de que no ocurriría lo mism...