De como la política convirtió la ufología en espectáculo En febrero de 2026, durante una entrevista con el comentarista digital Brian Tyler Cohen, el expresidente Barack Obama volvió a deslizarse por una de sus madrigueras de conejo predilectas —los extraterrestres— con la misma alegría con la que, quizás, se arrojaba de niño a un tobogán que era, en realidad, una máquina del tiempo. Una máquina que a veces lo teleportaba a Marte . Y lo hizo con la naturalidad de quien ya conoce el camino y sabe dónde están las cámaras. Entre sus compañeros de ese extraño juego había una niña que llegaría, como él, a ocupar una posición descollante en las esferas del poder, y otro niño que, ya convertido en abogado respetado, contaría para nuestro asombro los entretelones de esta increíble historia. “Son reales”, respondió Obama. “Pero no los he visto. Y no están siendo guardados en… ¿cómo se llama? Área 51. No hay ninguna instalación subterránea, a menos que exista una enorme conspiración y se la hay...