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Wernher von Braun: testigo silencioso


 "La última carta será una amenaza extraterrestre."

Así, casi como quien dicta una profecía, Wernher von Braun habría advertido a su asistente sobre el cierre de una larga jugada. ¿Qué sabía el célebre ingeniero alemán que lo llevó a pronunciar semejante frase? ¿Por qué su nombre aparece una y otra vez en relatos que trasponen las fronteras de la ciencia, la política y la conspiración?


 El arquitecto del futuro… ¿y del pasado?

Von Braun nació en 1912, en el seno de la aristocracia prusiana, y desde joven mostró un interés voraz por el espacio. No contento con el telescopio que le regaló su madre, desmontó un auto viejo y construyó un observatorio. Recibió una educación técnica y más tarde se alistó en el ejército. Su genio lo llevó a liderar el programa de misiles V-2 bajo el régimen nazi. Al término de la guerra fue capturado por EE.UU. y trasladado, junto con cientos de científicos alemanes, mediante la Operación Paperclip. Allí comenzó una nueva vida como cerebro del programa espacial norteamericano.

Ya en la NASA, diseñó el Saturno V y guió los pasos del Apolo 11 hacia la Luna. Fue asesor presidencial, figura pública y divulgador científico. Su colaboración con Walt Disney en la serie Man in Space (1955–1957) hizo soñar a toda una generación con la era espacial. Pero más allá del sueño, hubo secretos. Y muchos creen que von Braun sabía más de lo que dijo.


 La última carta

En los años 70, von Braun trabajaba para Fairchild Industries. Fue allí donde conoció a Carol Rosin, joven ejecutiva que lo acompañaría hasta el final de su vida. Décadas después, Rosin reveló que von Braun le había hecho una advertencia escalofriante: que el poder militar usaría una sucesión de amenazas artificiales para mantener el control global. Primero serían los rusos, luego los terroristas, más tarde los asteroides… y por último, una amenaza extraterrestre falsa[^1].

Rosin testificó sobre esto ante el Disclosure Project en 2001. Afirmó que von Braun la instó a oponerse a la militarización del espacio. Aunque no hay registros grabados de la advertencia, la frase “la última carta será una amenaza extraterrestre” se volvió icónica entre ufólogos, conspiracionistas y, sobre todo, promotores de la desclasificación.


 Una mujer brillante

Carol Rosin, lejos de ser una fanática de los ovnis o las teorías conspirativas, era una mujer brillante con un doctorado en ciencias, y la primera en ocupar un alto cargo ejecutivo en la industria aeroespacial. Su activismo por la eliminación total del armamento espacial fue más allá de una vocación pacifista: a sus esfuerzos se debe en parte la primera colaboración entre cosmonautas soviéticos y astronautas estadounidenses: las misiones conjuntas Apolo-Soyuz.


 Material “inteligente”: Roswell y la ciencia secreta

Otro episodio aún más críptico surge del testimonio de Clark McClelland, ex técnico de la NASA. Según él, von Braun le dijo en privado que el material recuperado en Roswell era “no terrestre” y tenía propiedades “orgánicas, incluso inteligentes”[^2].

Aunque McClelland es una figura polémica y sus dichos carecen de respaldo documental, la idea de que ciertos científicos de élite accedieron a materiales anómalos ha sido sostenida por otros insiders, como Philip Corso o Edgar Mitchell. Von Braun no dejó comentarios públicos sobre Roswell, pero su proximidad a las altas esferas militares y científicas da margen a la especulación.


 El Cronovisor: género imposible de la cinematografía

El relato más improbable —y más fascinante— lo ubica en el Vaticano. Según algunas fuentes esotéricas, von Braun habría colaborado con el sacerdote benedictino Marcello Pellegrino Ernetti y el físico Enrico Fermi en la creación del Cronovisor, un aparato capaz de visualizar eventos del pasado.

En 1972, el padre Ernetti concedió una entrevista al Corriere della Sera, en la que describió haber presenciado, mediante el Cronovisor, momentos como el discurso de Cicerón o la crucifixión de Jesús[^3]. Luego guardó silencio durante años, hasta conceder una entrevista final al periodista español Javier Sierra, donde reafirmó sus dichos[^4].

El nombre de von Braun aparece en algunos relatos como parte del equipo científico secreto. ¿Pura leyenda? Tal vez. Pero el solo hecho de que su nombre haya sido incluido sugiere que su figura representa algo más que la ciencia ortodoxa.


 ¿Qué quería decir Oberth?

Von Braun fue discípulo y colaborador del físico Hermann Oberth, uno de los fundadores de la astronáutica moderna. En los años 70, Oberth hizo una declaración que desconcertó incluso a sus colegas:

“Los platillos volantes son reales. Y vienen de fuera de este mundo. Están tripulados por seres inteligentes que nos están observando. Nos ayudan. Estoy convencido de que están detrás de muchos de nuestros descubrimientos.”[^5]

El término clave es “nos ayudan”. ¿A qué se refería? Algunos han interpretado esta frase como una confesión velada de ingeniería inversa, sobre tecnología “donada” por entidades no humanas. Otros la consideran un indicio de colaboración encubierta. Pero viniendo de un científico tan respetado, la frase no pasó inadvertida. Y von Braun nunca lo desmintió.


 Vínculos de poder y acceso privilegiado

Además de Disney y Oberth, von Braun circuló en ambientes donde la información clasificada fluía como el agua.

Dwight D. Eisenhower —presidente con quien trabajó estrechamente— es también protagonista de relatos sobre un supuesto contacto con extraterrestres en 1954. Otro es Richard Nixon, quien habría autorizado a personal de la NASA a presenciar tecnologías no convencionales.

Asimismo, von Braun trabajó con personal militar y contratistas como Fairchild, Bell Labs y compañías vinculadas al desarrollo de defensa aeroespacial.

La colaboración con Disney puede parecer anecdótica, pero algunos investigadores —como Richard Dolan— la ven como parte de un programa cultural de preparación gradual para un futuro contacto.


 Un testigo entre mundos

Wernher von Braun murió en 1977, tras años de batalla contra el cáncer. En sus discursos hablaba de la fe, del espacio y del futuro de la humanidad. Nunca mencionó alienígenas, ni Roswell, ni cronovisores. Pero muchos piensan que su silencio era la forma más sofisticada de decirlo todo. Quizás por eso su silencio parece tan atronador.


 La novela de Von Braun de 1949: ¿Elon, el rey de Marte?

Von Braun escribió en 1949 Mars Project, una obra de ciencia ficción que no encontró editores hasta 2006, aunque un apéndice fue publicado en inglés en 1952. En ella, los terrícolas entablan contacto con una avanzada civilización marciana, cuyo gobierno está regido por un grupo de diez individuos al mando de un “Elon”.

A nadie se le escapó lo que parecía una curiosa coincidencia: la mención de este nombre mucho antes de que Elon Musk —cuyas intenciones de colonizar Marte son públicas— siquiera hubiera nacido. El padre de Musk aguó la fiesta al declarar que conocía la obra de Von Braun al bautizar a su hijo. Al parecer, la tradición familiar de poner nombres exóticos persistió, y Elon Musk hizo lo mismo, nombrando a uno de sus hijos como X Æ A-12.


 El precio del sueño

Más allá de esta anécdota, la vida de von Braun plantea un debate ético. El sueño de su infancia se habla cumplido —lanzar a la humanidad a la exploración del espacio— a cambio de la pérdida de millones de vidas humanas. ¿Estuvo justificado? ¿Pudo haberse hecho de otra manera?

Sabemos, por sus declaraciones y confesiones indirectas, que debió luchar con esta contradicción durante toda su vida. Dudó al enrolarse en el ejército alemán, pero este le proporcionaba los medios para experimentar con la cohetería. Se dice que el trabajo esclavo en la construcción de las V-2  —realizado por prisioneros de campos de concentración y supervisado por von Braun— mató a más gente que las bombas que fabricaban.

¿Quizás por eso su silencio parece tan atronador?

Entre el reconocimiento y la culpa, ya no podía hacer mucho por enmendarlo, salvo investir a su secretaria con la información que él nunca revelaría directamente. Siempre hablaba por boca de otros cuando se trataba de secretos. Le dijo a Carol Rosin lo que iba a suceder. Y por qué ella debía oponerse a la militarización del espacio.


 ¿Se jugará la última carta?

La profecía de von Braun se ha cumplido rigurosamente. Solo resta por ver si lo que él llamó “la última carta” será jugada... y cuáles serán sus consecuencias.



 Notas

[^1]: Carol Rosin, Disclosure Project Testimony (2001). Ver video completo en: [YouTube](https://www.youtube.com/watch?v=7ALLUuvsVkM)

[^2]: Clark McClelland, Space Disclosure Testimony. Fragmentos reproducidos en entrevistas y foros. (No existe fuente audiovisual directa.)

[^3]: Corriere della Sera, 2 de mayo de 1972.

[^4]: Sierra, Javier. Entrevista final a Ernetti, reproducida en Más Allá de la Ciencia, Nº 146, 2001.

[^5]: Declaración de Hermann Oberth citada en Flying Saucers from Outer Space, Donald Keyhoe, 1953. Reiterada en conferencias posteriores.



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